domingo

Desde el aposento



En pleno auxilio
me despierto acalorado,
ya no sé si es ser un héroe
o un ser extraviado,
sin boletos ni centavos.

Quizás son los colores
inundados de dibujos animados,
animados a ser otra cosa,
en esas noches desveladas
para ejercitar el acto
de aprender el silencio.

Aquella barrera que uno pasa
de las horas sin terminar,
se arman con desenlaces
que se tiñen de comedia,
de vecinos, aleatorios,
en un descanso
enfrascado.

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